Parece que aquello que se intuía acerca de subirse a un escenario con otras personas para recrear otras vidas, tiene ahora respaldo empírico suficiente como para llenar varias bibliografías.

Aquello que se intuía acerca de subirse a un escenario con otras personas para recrear otras vidas, tiene ahora respaldo empírico.
Pestana, Valenzuela y Codina (2020) parten de una pregunta aparentemente sencilla: ¿qué le ocurre al self (el yo) cuando una persona hace teatro no como paciente ni como profesional, sino simplemente como forma de ocupar su tiempo libre?
Su respuesta, construida sobre psicología del ocio y teoría jungiana, es que la actuación teatral como experiencia de ocio libre y satisfactoria ofrece algo que ni la psicoterapia ni la teoría dramatúrgica de Goffman logran por separado: un espacio donde el yo se expande de forma auténtica, sin la presión de curar ni la obligación de rendir.

Dos enfoques distintos, un mismo telón de fondo:
El teatro transforma.
Troxler llega a la misma escena pero desde el backstage: se pregunta qué le pasa al individuo en relación con los demás. Y para responderlo reúne la evidencia de múltiples estudios en un meta-análisis que mide con precisión los efectos del teatro sobre las competencias sociales.
El diálogo entre ambos trabajos resulta especialmente elocuente porque se complementan donde el otro tiene lagunas. Pestana ofrece el marco teórico del por qué: la libertad percibida y la satisfacción intrínseca propias del ocio son las condiciones que permiten al yo explorarse sin defensas, ensayar identidades y desarrollar autenticidad. Básicamente es una teoría del mecanismo interno del cambio. Troxler aporta el cuánto y el en qué: su meta-análisis cuantifica que la participación activa en teatro produce mejoras significativas en empatía, comunicación social, tolerancia e interacción social, con tamaños del efecto que van de moderados a notables. Leídos juntos, los estudios sugieren que el teatro funciona como un “laboratorio del yo” debido al nexo creado con los demás participantes del grupo: la persona se desarrolla interiormente a través del vínculo con los compañeros, los personajes ajenos que encarna y el público que le devuelve una imagen de sí mismo.
La conclusión que llegamos de esta conversación entre artículos parece lógica, sin embargo no siempre concordamos con su obviedad:
El teatro es una forma de conocimiento que tiene lugar a través del cuerpo pensante
Augusto Boal
El desarrollo del yo que describe Pestana (más auténtico, más libre, más consciente) es exactamente el sustrato psicológico que necesita una persona para relacionarse mejor con los demás, que es lo que mide Troxler. La autoexploración y la competencia social no son opuestos al teatro grupal.
Tan solo es ver el mismo patio de butacas pero desde distintos puntos (escenario vs cabina de sonido). Así que es una excelente noticia para aquellas personas que quieran apuntarse a un grupo de teatro sin saber qué es aquello que les mueve: crecer nivel personal o llevarse mejor con el mundo.
Al parecer, no tienen que elegir.
Referencias Bibliográficas
- Pestana et al. (2020). Theatrical performance as leisure experience: Its role in the development of the self. Frontiers in Psychology, 11, 1439
- Troxler, M., et al. (2022). The impact of theatre on social competencies: a meta-analytic evaluation. Research in Drama Education: The Journal of Applied Theatre and Performance
-
Actuar en grupo significa desarrollarse a uno mismo
Parece que aquello que se intuía acerca de subirse a un escenario con otras personas para recrear otras vidas, tiene…
-
Sobrevalorado o no sobrevalorado? Esa es la cuestión
Tres meses después de las polémicas declaraciones a cerca de las artes escénicas firmadas por uno de los actores jóvenes…
-
¿Adaptaciones vs Guión Original?
O tal vez debería preguntar: ¿existe algo que no esté ya inventado y mascado en la industria del entretenimiento? A…

